Yo la recuerdo mucho, tanto en Valladolid como en Cuenca. Muchas tardes subía a hacer compañía a mi abuela Juanita.
Ademas de buena ers, como decía mi abuela, lista como un conejo. No podía hablar, pero ella con su lenguaje se hacía entender, ¿A que si Primilla? Y cuando iba a los srecados lo le estafaban ni una perra.
Yo la recuerdo mucho, tanto en Valladolid como en Cuenca. Muchas tardes subía a hacer compañía a mi abuela Juanita.
Esto de poder hablar un ratito es estupendo, espero que no se moleste nadie por ello.
Una pena no tener una foto de esas reuniones nocturnas en las que nos juntabamos toda la vecindad, desde los niños hasta los abuelos.
Quien sabe, quizá algún día alguien nos de una sorpresa.
La imagen que aparece es de antes de cerrar la terraza y la puerta de entrada.
Les diremos que se den otra vuelta por Cuenca y lo actualicen.