El día de San Bernardino, después de la celebración de la procesión y la misa, se reunía la gente en el tendal y allí se saludaba a los forasteros o ausentes, se hacían las fotos de recuerdo o se compartían las avellanas. Lo peor era que frecuentemente, el día salía poco conciliador y llovía o hacía un ventarrón molesto, lo que obligaba a volver al pueblo y para rematar la mañana, entretenerse un poco en los tio-vivos. Esta es la historia de la foto anexa.
En la foto, está la otra parte de la familia, ... (ver texto completo)
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