Me siento hijo adoptivo de Castellanos, un
pueblo tranquilo y con sus encantos a pesar de ser pequeño en extensión, y me siento muy a gusto recorriendo sus
caminos tanto andando como en
bicicleta, al igual que hablar con algunas y algunos de sus paisanos, pero no puedo por menos que decir que tal vez sería mucho mejor si no hicieramos críticas negativas y a veces sin fundamento, por ejemplo:
Es cierto que la
Virgen del
Castillo al ser restaurada tal vez no haya quedado del gusto de alguien, y
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