Cuando presencias a Dios,
mucho Madre os martirizan,
la espada que a hijo y a vos,
y a Simeón profetizan.
Madre del dolor,
Virgen María,
tuyo es mi amor, tuya es mi vida.
Por no ver tan tierno, muerto,
infante al Dios que nos cría,
huyen, ¡qué pena! al desierto
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