Y el eco de su voz, dulce al oído
Más que el tierno arrullar de la paloma,
Por el
monte y el
valle repetido,
Tristes, confusas vibraciones toma;
Y en las ondas del aire suspendido
Se escapa al fin por la quebrada loma,
Y sin que el aura devolverlo pueda,
Todo en reposo y en silencio queda.
Mudas están las
fuentes y las aves;
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