Esta esquila me recuerda a la la campanilla que tenía la maestra encima de la mesa en la escuela donde yo estudié de pequeña. Era igual a esta, al principio tenía un mango de madera que se ve que con el uso se rompió. Cada vez que había un pequeño murmullo, ella la hacía sonar para poner silencio. A nosotros nos gustaba tocarla y aprovechábamos cuando ella no estaba para hacerla sonar. También se escuchaba el repiqueteo de la campanilla cuando acababa la clase o el recreo.
Era la época de las plumas ... (ver texto completo)
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