"LA ORACIÓN DEL MAESTRO"
¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestro, que tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justícia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren, no me duela la incompresión ni me entristezca ... (ver texto completo)
¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestro, que tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justícia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren, no me duela la incompresión ni me entristezca ... (ver texto completo)