Reflexión
Desde el siglo XVI hasta nuestros días, los hombres comían muy poco y los pequeños morían de hambre.
¿Cuánto darían para poder darles un pedacito de pan a sus criaturillas? No había nada, más que hambre y más hambre.
Hoy sucede algo parecido, muchos hombres están hambrientos, y buscan saciarse dando todo lo que tienen.
No se dan cuenta de que hay un Hombre que quiere saciarlos con su cuerpo.
Todos buscan desesperados pero no encuentran nada.
Y lo que comen no les sacia.
¿Por qué buscar en los lugares equivocados?
Desde el siglo XVI hasta nuestros días, los hombres comían muy poco y los pequeños morían de hambre.
¿Cuánto darían para poder darles un pedacito de pan a sus criaturillas? No había nada, más que hambre y más hambre.
Hoy sucede algo parecido, muchos hombres están hambrientos, y buscan saciarse dando todo lo que tienen.
No se dan cuenta de que hay un Hombre que quiere saciarlos con su cuerpo.
Todos buscan desesperados pero no encuentran nada.
Y lo que comen no les sacia.
¿Por qué buscar en los lugares equivocados?