CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR
Pies y manos le clavan sin luchar,
sus brazos en la
cruz escarnecido,
son un brazo abierto a quien le ha herido,
consagración de amor sobre el
altar.
Llagado, sólo y próximo a espirar
otorga su perdón en un gemido,
absuelve con el último latido,
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