Agustín es un antiejemplo. Sería intolerable que alguien accediese a un cargo público después de agredir a un menor que portaba una bandera e ir a la Iglesia en busca del sacedote, todo ello sin arrepentimiento alguno. Posiblemente la Ley no permite esto pues creo que exige una mínima limpieza en la ficha policial.