Mariano Rajoy se encuentra atado de pies y manos en el PP. El nombramiento de Acebes como Secretario General del partido sirvió para que el aznarismo atara en corto al nuevo Presidente. Ni el Presidente, ni el Secret. Gral. Fueron elegidos aplicando la democracia interna, sino que fueron nombrados a dedo. Y claro, luego pasa lo que pasa...
De esta forma el pobre Marianín se encuentra entre la espada y la pared. Cada vez que intenta realizar una verdadera oposición útil los mastines del aznarismo se le tiran al cuello (véase Acebes, Zaplana, o la arpía de las ondas, Jiménez Losantos, que le llama despectivamente "Maricomplejines"). Lo mismo les ha pasado a otros centristas del PP como Gallardón (abucheado por los suyos), Celia Villalobos (multada por votar a favor del matrimonio homosexual), Piqué (que fue llamado a consultas por su desacato al "no unánime" al proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña ordenado por Génova).
Todos estos ataques al líder afianzan a Esperanza Aguirre como sucesora. Ella hábilmente ha dejado atrás su anterior derechismo tradicionalista para convertirse en una pepera progre al más puro estilo Gallardón, consciente de que tras este giro a la derecha será necesario un cambio de líder que reubique al PP en su lugar político habitual, el centro-derecha.
Por lo tanto se espera que Mariano, incapaz de hacer oir su voz, sea defenestrado en las urnas por no atar en corto al ala derecha del partido. Y ya después de 2008 el PP logre crear una verdadera alternativa de Gobierno con posibilidades de progresar. Eso sí, con otro líder. Y si no, tiempo al tiempo.
De esta forma el pobre Marianín se encuentra entre la espada y la pared. Cada vez que intenta realizar una verdadera oposición útil los mastines del aznarismo se le tiran al cuello (véase Acebes, Zaplana, o la arpía de las ondas, Jiménez Losantos, que le llama despectivamente "Maricomplejines"). Lo mismo les ha pasado a otros centristas del PP como Gallardón (abucheado por los suyos), Celia Villalobos (multada por votar a favor del matrimonio homosexual), Piqué (que fue llamado a consultas por su desacato al "no unánime" al proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña ordenado por Génova).
Todos estos ataques al líder afianzan a Esperanza Aguirre como sucesora. Ella hábilmente ha dejado atrás su anterior derechismo tradicionalista para convertirse en una pepera progre al más puro estilo Gallardón, consciente de que tras este giro a la derecha será necesario un cambio de líder que reubique al PP en su lugar político habitual, el centro-derecha.
Por lo tanto se espera que Mariano, incapaz de hacer oir su voz, sea defenestrado en las urnas por no atar en corto al ala derecha del partido. Y ya después de 2008 el PP logre crear una verdadera alternativa de Gobierno con posibilidades de progresar. Eso sí, con otro líder. Y si no, tiempo al tiempo.