Dicen que la Alcalldessa lloró al ver que habían tumbado el trigo. Pues a mi también se me caen las lágrimas al ver como cuatro caciques tragones se emborrachan y atragantan con el dinero de todos los Alaejoanos. Puesto que hacen oídos sordos a la voluntad del pueblo, a ver si "escuchan" la revelión ciudadana.
"Levantaos, no temáis" (Mt 17, 7).
"Levantaos, no temáis" (Mt 17, 7).