Zafios, comedores de gublins, que teneis los cepillos doblados de apoyaros en ellos, más vale que agradezcáis tanta gente que se devana los sesos día a día para que todo el mundo pueda tener luz en casa, teléfono móvil en el campo, abs en el coche y analgésicos para el dolor. Qué si no fuera por esa gente estaríais la mitad descansando en el camino la casita y la otra mitad en la reguera buscando carpas.