Hoy he visto correr crecidos y abundantes los tres pequeños ríos de este pueblo nuestro. Y sin embargo, es clara la carencia que fluye en ellos. Como que les falta la alegría de la gente que se fue. Por otra parte, en la calle desértica, sí, esa de la foto, alguien perdió su historia y después vendrá con el cuento. Hace tiempo la tía María, conducía, por la misma calle, los pavos, hacia su huerta del río Cobo. Iban orgullosos con sus crestas levantadas, con sones trompeteros en el pico tieso, con ... (ver texto completo)