Lo de la barbacoa-almuerzo de las fiestas me trajo a la memoria un sucedido al que le voy a llamar "El capitan Araña". No recuerdo el año, de lo que si estoy seguro es que fué en el siglo pasado, eran las fiestas del pueblo y Eduardo, alias "Silas", me propuso hacer una barbacoa cuando acabara la música, una de esas ocurrencias que tenía el Silas de vez en cuando y que luego te suelta su clásico "que, que no?" y luego su característica risotada. Creo que nos fuimos a comprar a Muriel. Esa noche, ... (ver texto completo)