Cuenta la leyenda, que hace muchos años los niños de Blacos, estaban jugando en el pedregoso camino de la Villa. Se encontraron con somnoliento lagarto, meditando,"con su verde levita de abate del diablo, con un aire muy triste de viejo catedrático, los ojos hundidos de artista fracasado".. Uno de los niños que lo observaba, intentaba atraer la atención del saurio reptil, moviendo su dedo índice; pero el lagarto, con un agil y brusco movimiento, va asir apretando sus dientes en el dedo del niño, ... (ver texto completo)