Nunca he creído excesivamente en la Navidad y no es por superstición, pero es cierto que en estas fechas se han acumulado hechos negativos (accidentes, intervenciones quirúrgicas...) en mi familia, pero héte aquí que después de más de 20 años decidimos pasar la Nochebuena en el pueblo. Y me encuentro en el Ayuntamiento rodeado de gente vestida con sus mejores galas de anfitriones, abiertos al mundo por encima de barreras generacionales, creando ese espíritu de gran familia que yo nunca había conocido. ... (ver texto completo)