Emiliano
En el último verano la cuesta de la plaza le parecía ya la cima del Everest. La escalaba con parsimonia y con el escaso oxígeno que todavía le regalaba la vida. En el último verano habían empezado a nacer ya los primeros brotes del invierno eterno. Esa mirada perdida, ese semblante ausente, y sobre todo esa locuacidad arrasada por los silencios del tránsito. Se llamaba Emiliano. Dicho así habrá mucha gente que no sepa a quien me refiero. Es algo habitual. Sucede con esas personas que ... (ver texto completo)
En el último verano la cuesta de la plaza le parecía ya la cima del Everest. La escalaba con parsimonia y con el escaso oxígeno que todavía le regalaba la vida. En el último verano habían empezado a nacer ya los primeros brotes del invierno eterno. Esa mirada perdida, ese semblante ausente, y sobre todo esa locuacidad arrasada por los silencios del tránsito. Se llamaba Emiliano. Dicho así habrá mucha gente que no sepa a quien me refiero. Es algo habitual. Sucede con esas personas que ... (ver texto completo)