LA RASA: SU CASA DE ADOBES EN RUINA...

SU CASA DE ADOBES EN RUINA
Sufriendo su encrucijada
aquel hombre se moría,
en su casa condenada
por la ruina que sufría.

Adobes en las paredes
entre vigas muy podridas,
con ruidos algunas veces
en sus noches deprimidas.

En sus horas tenebrosas
el viento marcó su vida,
nunca soñaba con rosas
al ver su casa perdida.

Entre lamentos nocturnos
su vida se terminaba,
la ruina no dejó turnos
al ver su casa arruinada.

Adobes marcando ruina,
sobre su calle cortada,
en aquel penoso clima
la muerte llegó truncada.

Adobes como testigos
de las vidas marginadas,
sueños que siguen perdidos
en algunas madrugadas.

No vale gritar con fuerza,
ni sirve llorar sin ganas,
nuestro corazón se esfuerza
al ver nuestras vidas sanas.

Aquellas casas de adobes
cubiertas de tejas vanas,
a veces dejan dolores
al ver las horas profanas.
G X Cantalapiedra.
7 – 10 – 2026.