LAS RAZONES DEL OLVIDO
Este hombre que había sido en su juventud obrero agrícola, se marchó camino de la ciudad, al cumplir los dieciocho años, donde pronto inicio una nueva vida, su pensamiento seguía de vez en cuando recordando su juventud en su pueblo, sin sentir ningún problema de adaptación en su nuevo trabajo, se fue formando culturalmente, y empezó perdiendo todo su recuerdo, al llegar a sus setenta y cinco años, empezó a sentir la obligación de contar toda su vida, sus nietos le hablaban de poder dejar todo su pasado escrito, más este hombre se negaba a escribir ciertos pasos de su vida en su pueblo, parece ser que su cerebro no quería recordar nada de su infancia y juventud, le parecía recordar casos y cosas que no le hacían ninguna gracia, sus antepasados eran testigos del tiempo antiguo, y fallecieron cuando el era un chaval de pocos años, su mente había conseguido borrar todos aquellos años de economía mala, de escuchar desprecios en algunos sitios, y de ser un obrero sin ningún futuro, incluso estuvo trabajando de pastorcillo, para cubrir sus necesidades vitales. Los nietos le pusieron un ordenador delante con un pendráis, para que escribiera allí todo ese triste recorrido de su juventud, el hombre aquel castellano se negó por completo, y empezó a escribir cuando aquel día de después del verano se marchó a la ciudad para empezar de nuevo otra vida distinta, El cerebro se negaba, los amigos de su infancia ni les recordaba, ni siquiera el nombre del alcalde ni del cura estaban en su memoria, era como si no hubiera vivido en aquel lugar de Castilla, donde solo le había dejado miseria, el maestro de aquella escuela rural, cambiaba cada año, y este hombre apenas fue a las clases, solamente el pastor que él ayudaba de zagalillo, le enseño a leer y escribir bien, por eso tuvo que salir de aquel pueblo camino de donde encontrara un poco de comprensión y trabajo decente, el hombre escribió su historia, más aquellos años de juventud no aparecían en ningún sitio, la memoria se negaba a recordarlos, su cerebro estaba cerrado a la miseria el hambre y el desprecio, solamente él quería contar su paso por esta vida en la ciudad donde la suerte le acompaño, tuvo su familia con muy buena cultura y economía, y lo mejor que seria para todos era olvidar el tiempo donde solo conoció el refrán que dice, “CADA OVEJA CON SU PAREJA”. Quizá su cerebro tenia razones.
G X Cantalapiedra. 7 – 6 – 2026.
Este hombre que había sido en su juventud obrero agrícola, se marchó camino de la ciudad, al cumplir los dieciocho años, donde pronto inicio una nueva vida, su pensamiento seguía de vez en cuando recordando su juventud en su pueblo, sin sentir ningún problema de adaptación en su nuevo trabajo, se fue formando culturalmente, y empezó perdiendo todo su recuerdo, al llegar a sus setenta y cinco años, empezó a sentir la obligación de contar toda su vida, sus nietos le hablaban de poder dejar todo su pasado escrito, más este hombre se negaba a escribir ciertos pasos de su vida en su pueblo, parece ser que su cerebro no quería recordar nada de su infancia y juventud, le parecía recordar casos y cosas que no le hacían ninguna gracia, sus antepasados eran testigos del tiempo antiguo, y fallecieron cuando el era un chaval de pocos años, su mente había conseguido borrar todos aquellos años de economía mala, de escuchar desprecios en algunos sitios, y de ser un obrero sin ningún futuro, incluso estuvo trabajando de pastorcillo, para cubrir sus necesidades vitales. Los nietos le pusieron un ordenador delante con un pendráis, para que escribiera allí todo ese triste recorrido de su juventud, el hombre aquel castellano se negó por completo, y empezó a escribir cuando aquel día de después del verano se marchó a la ciudad para empezar de nuevo otra vida distinta, El cerebro se negaba, los amigos de su infancia ni les recordaba, ni siquiera el nombre del alcalde ni del cura estaban en su memoria, era como si no hubiera vivido en aquel lugar de Castilla, donde solo le había dejado miseria, el maestro de aquella escuela rural, cambiaba cada año, y este hombre apenas fue a las clases, solamente el pastor que él ayudaba de zagalillo, le enseño a leer y escribir bien, por eso tuvo que salir de aquel pueblo camino de donde encontrara un poco de comprensión y trabajo decente, el hombre escribió su historia, más aquellos años de juventud no aparecían en ningún sitio, la memoria se negaba a recordarlos, su cerebro estaba cerrado a la miseria el hambre y el desprecio, solamente él quería contar su paso por esta vida en la ciudad donde la suerte le acompaño, tuvo su familia con muy buena cultura y economía, y lo mejor que seria para todos era olvidar el tiempo donde solo conoció el refrán que dice, “CADA OVEJA CON SU PAREJA”. Quizá su cerebro tenia razones.
G X Cantalapiedra. 7 – 6 – 2026.