LA RASA: REMORDIMIENTOS DEL PASADO...

REMORDIMIENTOS DEL PASADO
Eran las once de la noche, de aquel sábado de diciembre de 1960. La niebla tan solo dejaba ver hasta los cuarenta metros de distancia. En aquel pueblo de Soria, existía un hombre malvado, con una historia penosa sin llegar a ser juzgado, Este hombre labrador de profesión, con sus ojos muy saltados, tenía miedo a la niebla que le dejaba enjaulado, eran días penitentes, quizá marcaban sus pasos, no salia de su casa ni para arreglar arados, Eran noches de ir temblando, sin salir de aquella jaula que el solo se fue trazando, Una escopeta de caza la sujetaba en sus manos, y pensaba en su cerebro no debo sentir el pánico, encerrado por las nieblas, aquel cazador cazado, en su vida las tinieblas eran sueños avanzados, El Duero lanzaba niebla sobre aquel contorno helado, mientras que su mente tiembla con el tiempo que ha pasado. No puede contar la causa, su esposa le ha preguntado, dime si quieres ver pausa en tu fusil aparcado. El miedo de la venganza, el odio sigue guardado, la niebla tiene su lanza recorriendo algún sembrado. No se asoma a su ventana, tiene miedo del pasado, en su juventud profana fue un demonio desatado. No puede buscar clemencia, ni podrá ser nunca un santo, aunque le nombre la ciencia es un puro desencanto. La niebla sigue en El Duero, los pinos no dan amparo, si nunca fue caballero su presente no era claro. Escuchaba voces grabes en sus noches temblorosas, quizá su historia no cabe en las frases horrorosas. Su corazón se dañaba, entre recuerdos fatales, el tan solo se acordaba de los muertos anormales. Las nieblas del Río Duero no tienen sendas marcadas, en ese terreno austero las mentes se ven dañadas. Su corazón fue fallando en las frías madrugadas, y su mujer fue rezando escuchando canalladas.
G X Cantalapiedra. 17 – 5 – 2026.