Uff, estoy agotado, tengo agujetas hasta en el cielo de la boca. Y es que hoy mi entrenador ha decidido por su cuenta aumentarme el ritmo de trabajo, y me ha obligado a subir y bajar tres veces seguidas las escaleras de mi casa. Antes y después me ha tomado el pulso y me ha felicitado porque dice que apenas se me ha alterado, vamos que me ha aumentado dos o tres pulsaciones. Esto os puede parecer bueno, pero para mí es muy malo, porque este tío si se da cuenta de que aguanto bien lo de las escaleras, ... (ver texto completo)