En fin, todos habéis visto que mis buenas intenciones no sirven para nada y mis buenos propósitos han caído en saco roto y el Baraka no se quiere dar cuenta de que ya nunca más me voy a meter con él porque desde el 1 de enero no hablo mal ni de mis enemigos. Fíjate ni siquiera voy a tener en cuenta tu osadía a la hora de hablar de cosas que ni sabes ni has vivido. El jueves lardero era una de las fiestas grandes del calendario escolar de aquellos años. Empezaba ya el día de la matanza, cuando a la ... (ver texto completo)