Allí estaba Don Tomás, creo que se llama así, tirando de hisopo y regando de agua bendita las eras. Era el acto religioso de la romería, la bendición de los campos, que según se encargó de decir el señor cura, "alimentan a los pájaros del cielo y visten a las flores del campo". La imagen era singular, el párroco con su traje típico, al lado el Vicente que hizo de monaguillo aventajado y cuidaba del agua bendita como un carcelero. A la derecha mi hermano Lúis con la bandera y el señor alcalde con ... (ver texto completo)