Otra de bellotas
Debía estar a punto de llegar el
verano, porque recuerdo que eran siempre días cálidos y soleados. En la
escuela de mis años en
Blacos se hacían como mucho tres
excursiones. La primera antes de
Navidad a la Dehesa para recoger musgo para el belén. La segunda el día de Jueves Lardero, a merendar detrás de la
ermita. Y la tercera al sol del Carrascal a conocer el proceso reproductivo de las bellotas. Tampoco nos alejábamos mucho del
pueblo, porque la señorita tenía miedo a perderse,
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