BLACOS: Pongamos que hablo se Martín...

Pongamos que hablo se Martín

Hay que tener una edad abundante y haber soportado muchos soles inclementes de los veranos de Blacos para saber quién era Martín. Puedo decir que era el marido de Carmen, y muchos os quedaréis igual. Si añado que era el padre de Juan Ángel, Nieves y Pablo, seguro que unos cuantos más se acercan a recordarlo. Probablemente ayude un poco más el saber que era cuñado de Sixto, Mariano, Isidro… y que era un fijo en aquellos veranos mágicos de los ochenta, de los noventa…Tampoco es fácil recordarlos porque era un hombre poco dado a la exposición social, más centrado en su su pequeño rincón familiar. Pero es de justicia destacar que era un hombre entrañable en las distancias cortas, en esas que es más complicado aprobar el examen popular. De conversación amena con los que nos acercábamos hasta su refugio, mirada viva y porte sencillo y acogedor. Siempre tuve la sensación de que su mayor deseo era pasar unos días tranquilos, de descanso, si; sobresaltos innecesarios. Dibujaba ese perfil bajo, alejado del ruido y de la metralla estridente de aquellos veranos en que éramos menos, pero tan ruidosos más que los de ahora. Puede que esté equivocado, o no, pero yo. Siempre lo recuerdo en la puerta de casa o en sus cercanías, al otro lado de la farándula y el jolgorio. Y puede que se haya ido de esa misma f orma en que vivió. Con mucha discreción, lejos del mundo y cerca de sí mismo. Es muy probable je se haya ido sus excesivas despedidas, intentando pasar desapercibido. Pero algunos sí lo recodamos.