BLACOS: Pamplona, 6 de abril de 2.009...

Pamplona, 6 de abril de 2.009

Querido Tasio:
Llevo varios días buscando la mejor manera de decirte "agur". He necesitado todo este tiempo para abrir mis ventanas y terminar con la ceguera emocional y el vacío de sentimientos que me produce la pérdida de un gran amigo, de alguien como tú que aparece unido a mis primeros recuerdos de niño en aquella plaza que siempre es de color sepia en todas las fotografías de nuestra historia.
Tasio, mi amigo Tasio, has sido siempre un hombre de respeto, de esos que no necesitan ser el centro de atención. Os basta un gesto, una mirada o un simple ademan para imponer vuestra autoridad. Eres un hombre que ha tenido una vida llena de vidas, con días claros y días oscuros, pero con todos los días de trabajo, sin horarios y sin marcas rojas en el calendario. Pero también vidas llenas de noches, de noches de desvelos y de insomnio pensando en cómo seguir adelante con una familia tan numerosa como llena de generosidad para los que tenemos la suerte de estar a vuestro lado.
Pero al mismo tiempo eres un tipo jovial y cargado de humor ante la acidez que muchas veces nos ofrece la vida. Podría recordar miles de anécdotas pero es suficiente con dos.
Eran las fiestas de Blacos y tú y los de tu generación organizastéis un partido de fútbol nocturno, sí, sí, de noche. Ni se veía el balón ni os veiáis vosotros, a pesar de la "iluminación" que algunos llevaban en el cuerpo. Pero jugar, jugabáis. Y en una de éstas desapareces y vuelves con una escalera al hombro. Cuando te preguntamos que para qué la querías, muy serio, nos contestastes que era para Paco, el de la Esperanza, que jugaba de portero y que como era muy bajito no llegaba al larguero. Un genio.
La otra fue incluso antes, cuando todos éramos más jovenes. Después de una noche de juerga, en la madrugada del uno de mayo decidimos ir hasta el río a por un chopo para colocarlo de mayo en la plaza. Tú, que habías ido solo al pueblo, vinistes con nostros y gracias a tu batuta, fuimos capaces de llegar con el árbol y colocarlo recto en la plaza, algo que era más complicado de lo que parece, sobre todo si tenemos en cuenta que para algunos de nosotros era difícil mantener el equilibrio. De inmediato se corrió la noticia y ahí estabas, Tasio, asustado por la bronca que te iba a echar tu hermano Prudencio, otro hombre de respeto, por haber estado una noche entera sin dormir y además con los " solteros del pueblo".
Son simplemente dos relatos más o menos bien contados. Pero lo que destaca en todo este tiempo es que eres un hombre de principios arraigados, que siempre has dado más de lo que has recibido y que no me equivoco al decir que has sido un buen abuelo para tus nietos, un buen padre para tus hijos, y un buen amigo para tus amigos. Pues eso, aquí un amigo, para lo que quieras. Ahora sí, "agur".