Hoy, 14 de febrero, día de los enamorados, sólo soy capaz de pensar en mi viejo amigo Beni. Trato de apartar el sabor amargo del presente con aquellos recuerdos de infancia, de frío y de calor, de pantalones cortos y de patatas asadas al calor de la estufa que nos había construído su hermano Alberto en una de las cuevas que se convertían en nuestra casa de niños. Prefiero pensar sólo en aquellos años, que teníamos tan poco que eramos los más ricos de la nada, y aún así eramos capaces de llenar nuestra vida de buenos momentos y marcarla con una huella imborrable que permanecerá para siempre entre nosostros. Teníamos pocas cosas, pero nos teníamos los unos a los otros, con cariño, con franqueza con la sinceridad que da la infancia y luego nos roba la madurez. Y es que la vida acaba siendo una ladrona de nuestros recuerdos, sólo así es capaz de saciar la envidia de los que disfrutábamos cada minuto del día. Cuantas veces hemos querido vivir sólo de aquellos años con miedo a pasar página y encontrarnos con una realidad cruel y despiadada. No hemos podido detener el tiempo pero al menos a ver si todos sus amigos, conseguimos detener el recuerdo, QUE NO SE NOS ESCAPE!