La cocinillas
Increíble, en un pueblo con cinco habitantes y medio y en tan solo cuatro días he comido en cinco restaurantes distintos, a la sazón en “Ca Matilde”, en el “Ayuntamiento”, en “Ca Arantxa”, en la “Peña el Sombrero” y en el “Chamizo del Silas”. Ah y el pote-pincho de “Ca Ricardo”. Lo más curioso fue lo del “Chamizo del Silas” o como convertir un chamizo en un restaurante con calefacción incluida en una hora, si con tal de comer lo que haga falta. No me digáis que no es pintoresco.
Gran parte de la intendencia estuvo a cargo de las Perét, cuyo clan tenemos aquí casi al completo.
Bueno, también vamos a perdonar a la Chus, que preparó otras alubias con choricito y pancetita. A cada cual lo suyo.
Bueno, igual estoy exagerando un poco, lo cierto es que antes de las alubias nos comimos unos cuantos "chorizos", que estan de moda en la piel de toro.
Y yo no soy el único que pienso así. No teneis mas que ver a Leire como estaba, llorando a moco tendido. Bueno, era eso o es que el niño no la deja dormir por las noches. Por cierto esta cuadrilla se está llenando de mamás primerizas, enhorabuena.
¿Dónde estaban los sacramentos?, allí solo había almejas, ¿que pasa? que en Soria no hay ricos cerditos, ¿que pasa? que los usan como animales de compañía, pues a ver si os enteráis QUE… SE… COMEN
Mi única esperanza estaba puesta en mi amiga Chus, se me dibujó una sonrisa en la cara cuando oí que estaba preparando una alubiada. Todo el encanto se acabó cuando me senté a la mesa y cuchara en mano me dispuse a devorar el rico plato.
Ya para rematarla en “Ca Ricardo” van y nos sacan unos pintxos a base de pimientos con antxoas, ¿rico?, muy rico, pero seguimos con las verduritas y el pescadito, esto es claramente una conspiración, vale que estemos en Semana Santa pero joder un poco de colesterol hasta es bueno.
Otra vez engañados y estafados en Blacos. Otra vez que me han tenido a verduritas y pescaditos. Al llegar a Barakaldo se me iban cayendo los pantalones, que si sopita y garbancitos, que si bacalao con aceitunas, que si tortilla de bacalao, que si anchoítas rebozadas. Pero donde están los torreznos, el choricito, el corderito, la morcillita.
Vamos a ser buenos por un rato, fijaros que hasta no me voy a meter con los vecinos. Hay que andar recatados, que andamos en trámites de conseguir un rinconcito en "Ca Matilde", donde espiar nuestros miserables pecados terrenales cometidos a lo largo de todo el año. Amen y agur.
Amen
A ver, en fin capullo, no esperaba que tú lo entendieras, entre otras cosas porque eres uan excpción evidente a esos tiempos de recogimiento. Contigo en Semana Santa lo que hacemos es una obra benéfica por la que cada año nos ganamos el cielo. Darte de comer a tí es nuestra obligación, porque tenemos que tratar por todos los medios recomponer tu figura, cada vez más famélica y desgarbada. No es que antes fueras un Sancho panza, pero ahora cada vez estás más cerca de la figura escuálida de D. Quijote. ... (ver texto completo)
Joder que dolor de cabeza me ha levantado la parrafada de mi primito. Voy, ahora mismo, a pedir cita con el neurólogo, a ver si me arregla los derrames cerebrales que me provoca el muchacho. Y lo cierto es que se lo cree, el año pasado nos tuvo comiendo pescado y verduritas toda la semana santa, entre eso y el frio que hizo nos volvimos para casa preparados para la operación bikini. Me lo han cambiado, algún golpe en la cabeza o alguna fuerte intoxicación producida vete a saber por que sustancias. ... (ver texto completo)
Es tiempo de oración. No es tiempo de sidrerías ni de ninguna clase de despilfarro. Hace ya unos días que caminamos por la senda de la austeridad, la sencillez y la pobreza. Son, por tanto, momentos de recogimiento y no de expansión. Entiendo que son términos que tienen distinto significado para uno de Cuenca que para uno que haya nacido en Barakaldo. Ahora la grandeza no se expresa, la soberbia no se presume, y la prepotencia se debe ocultar. Son momentos grises, indefinidos. Los negros y los blancos ... (ver texto completo)
Este fin de semana hemos andado por guiputxilandia, mas que nada para repartir un poco de categoría por donde los vecinos. En esta ocasión la sidrería que tuvo la fortuna de recibir nuestra visita fué la de Elutxeta en Urnieta, solo decir que fué una porque, sin mas, yo me hubiera o hubiese ido a otra a volver a cenar. Una cosa que no tengo claro es si ya han aprendido a sentarse a la mesa para comer o es que eran todos gabatxos, me queda la duda. Por supuesto todo dicho desde el cariño. Ya sabeis ... (ver texto completo)