Otra vez le he dado a la tecla que no debía. Decía que volví con el coche muy perjudicado po el óxido quer se comía la sangre y el oxígeno de los pulmones. Eso me hizo pensar que en Barkaldo vivían seres superiores, que no respiraban como los demás sino que se alimentaban de una mezcla de fuego, humo y óxido. Que tenían el hiper en los Altos Hornos. Vamos listo, que vas a saber tu del romanticismo de la matanza, de esas mañana que se me helaban hasta las orejas en el remolque de Sixto cuando íabamos ... (ver texto completo)