Un pueblo sin voluntad es un pueblo sin libertad. Eso es lo que es Honrubia. Un sitio donde la voluntad de sus ciudadanos reside en el capricho de 2 o 3 personas (entre las que no se encuentra el alcalde), encabezadas por un pastor con estilográfica que solo se escucha a si mismo, y que por si alguno no es lo suficientemente inteligente, pretende ralentizar el proyecto de urbanización de las escuelas, para poder sacar partido a la situación.
En la última reunión se pudo ver como se aparto al pueblo ... (ver texto completo)
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