CUEVAS DE PROVANCO EN MI MEMORIA
No quiero olvidar el pueblo,
ni sentirme muy lejano,
tampoco notar que tiemblo
bajo el cielo castellano.
Pienso en Cuevas de Provanco
y la marcha de un amigo,
que se alejó de esta vida
con un perfecto sigilo.
Cruzando por esas tierras
de La Ribera del Duero,
siento sombras que se entierran
sin ser rumbo aventurero.
Hay pisadas que se guardan
en la profunda memoria,
y hasta con el tiempo aguardan
sin soñar con ver la gloria.
Cuando notas tus pisadas
que quieren seguir andando,
piensas en horas pasadas
que no las ves suplicando.
Hay caminos sin retorno
que solo te dan olvido,
y maldices el contorno
al verte solo y perdido.
En la memoria guardamos
nombres que dejaron signos,
y muchas veces notamos
que no fuimos adivinos.
Julián nos dejó deprisa
sin apenas darnos cuenta,
a la vez marcó su brisa
que parece que se aumenta.
G X Cantalapiedra.
28 – 2 – 2026.
No quiero olvidar el pueblo,
ni sentirme muy lejano,
tampoco notar que tiemblo
bajo el cielo castellano.
Pienso en Cuevas de Provanco
y la marcha de un amigo,
que se alejó de esta vida
con un perfecto sigilo.
Cruzando por esas tierras
de La Ribera del Duero,
siento sombras que se entierran
sin ser rumbo aventurero.
Hay pisadas que se guardan
en la profunda memoria,
y hasta con el tiempo aguardan
sin soñar con ver la gloria.
Cuando notas tus pisadas
que quieren seguir andando,
piensas en horas pasadas
que no las ves suplicando.
Hay caminos sin retorno
que solo te dan olvido,
y maldices el contorno
al verte solo y perdido.
En la memoria guardamos
nombres que dejaron signos,
y muchas veces notamos
que no fuimos adivinos.
Julián nos dejó deprisa
sin apenas darnos cuenta,
a la vez marcó su brisa
que parece que se aumenta.
G X Cantalapiedra.
28 – 2 – 2026.