Me quedaré sentado a tu lado mientras estes aquí. Y si te vas a dormir, dormiré delante de tu casa. Y si viajas lejos, te seguiré los pasos. Hasta que me digas: vete. Entonces me iré... pero te amaré el resto de mi vida.
La sabiduría humana se encierra por entero en estas dos palabras: ¡Confiar y esperar!