En saber sugerir consiste
la gran fineza pedagogica.
AMIEL.
¡Buááá!
Mafalda- ¿Qué pasa, mamá? ¿Por qué lloras?
Mama.- ¡Porque del verano pasado a este
engordé y la bikini me queda horrenda!
Mafalda.- Yo te diría que más de media
humanidad no pudo engordar ni un gramo
porque no tuvo que comer....
pero vos necesetás consuelo, no quedar
como una estúpida
¿verdad?
Despues de que Jess y yo tuvieramos nuestra conversación
idiota sobre como habia matado a montones de personas le
grite a Maureen que viniera a ayudarme. Eso parecio
atemorizarla, y empezó a acercarsenos muy lentamente.
NICK HORNBY.
El hambre no da espera.
"La felicidad o desgracia de la vejez, no es,
en general, otra cosa que el resultado de la
vida pasada.
SAINTE-BEUVE
El labrador, antes sin orejas
que sin ovejas.
Tenemos en nosotros el conocimiento de lo
adecuado este conocimiento es lo que, en
cada instante de nuestra existencia, nos
permite aprehender la esencia de la cualidad
de lo adecuado y, en esas raras ocasiones
en que todo es armonía gozar de ello con la
intensidad requerida.
MURIEL BARBERY
Iniciamos la visita a la casa por el invernadero,
donde había instalada una fuente de marmol acana-
lado, aún sin agua, las ventanas en arco de ela-
borado diseño se abrían al jardín, que a la sazón
no era más que un prado anegado donde destacaban
tres hermosos y enormes olmos.
KATHARINE MCMAHON
Boleta: Cédula que se da para poder
entrar sin inconveniente en alguana
parte.
La felicidad no es un ideal de la razón,
sino de la imaginación
Immanuel Kant.
Alecrín: Escualo del mar de las antillas.
EL heroismo puede salvar la patria en circunstancias
difíciles, pero solamente un conjunto cotidiano de
pequeñas virtudes determinan su grandeza.
"Los compromisos no son otra cosa que
una tregua innoble entre el deber de
un hombre y el miedo del cobarde.
W. KAUFFMAN
Tonik apartó a sus dos hermanos dándoles
un buen empujón, y les mostró que podía
llevar las flores con una sola mano,
sosteniéndolas tan altas que impidió a
Anna ver lo que sucedía por delante.
HORST BIENEK
Antes de cerrar el equipaje, Sofía tiene tiempo
de visitar la ciudad con sus damas de honor.
La población celebra el carnaval, una multitud
lenta y alegre hormiguea alrededor de las barracas
de feria.
Henri Troyat