Chisque: Eslabón para encender la yesca
con el pedernal.
Las matematicas no mienten, lo que hay
son muchos matematicos mentirosos.
Henry David Thoreau.
Albada: Alborada, composición poética o musical.
"En política la sensatez consiste en no responder
a las preguntas. La habilidad, en no dejar que las
hagan.
André Suarés.
La imaginación de los muchachos es un corcel,
y la curiosidad la espuela que los aguijonea
y los arrastra a traves de los proyectos mas
imposibles.
Gustavo ADOLFO bECQUER
Mucho te quiero perrito pero
de pan poquito.
Ir por lana y salir trasquilado.
Pedro Choz Zapater golpea con la badila un
leño de la chimenea, levantando nubecillas
de chispas. A la luz del fuego se hacen más
estrictas las asperezas y rugosidades de su
rostro con su bigote.
MONDADORI
como un malabarista experto había conseguido mantener
en el aire todas las bolas que necesitaba; su carrera
en el campo de la publicidad, su afición a la escultura,
llevar adelante una familia.
James W. Ellison
"Ahmed tenía una pinta horrible. También
tenía pinta de crío. Yo sabía que contaba
veintiún años pero, si hubiese ido limpio,
con ropa de calle, y lo hubieramos visto
en los pasillos del instituto de mi hija,
habría pensado que tenía dieciseís o diecisite.
Marry tenía una causa y por alguna razón,
quería que me uniera a ella. Yo no comprendía
por qué. Era innecesario. Pagame, yo hago mi
trabajo. Las causas son peligrosas; eso todo ... (ver texto completo)
Mafalda.- ¡Ya mismo me estás dando ese caramelo!
¡Vamos larga!
¡Si este fuera de carne y hueso
ya verías.
"Si el español canta, o rabia o no
tiene ni blanca".
Inmerso en un mar de dudas acuciantes se sienta
en un banco de piedrea cerca de una fuente. Sólo
se oye la sosegada caída del agua sobre la piedra
y el canto de los pajaros esconmdidos entre el
follaje de las palmeras.
THIERRY MAUGENEST
Ingratitud: hay tres clases de ingratos: los que
se callan el favor, los que lo cobran y los que
lo vengan. La ingratitud es hija de la soberbia.
El tío Paloma buscó a su nieto para presentarle
su cazador, era un señor gordo, de aspecto
bonachón y pacífico un industrial de la ciudad,
que después de una vida de trabajo, creía llegado
el momento de divertirse como los ricos y copiaba
los placeres de sus nuevos amigos.
VICENTE BLASCO IBAÑEZ