Efectivamente, la casa fue la vivienda de los inquisidores y del resto del tribunal mientras se celebraban los juicios. El resto de casas anexas eran las viviendas del resto de miembros del Santo Oficio y sus familiares. En la casa se efectuaron trabajos para reducir el espesor de los muros y ciertamente se sustituyeron varias ventanas con escudos con el propósito de agrandarlas y que entrara más aire y luz. Todo eso se realizó a inicios de los años 40. En el interior aún se podía ver en aquellos años la gran mesa, las sillas de respaldo alto blasonadas y también varias estatuas de piedra o bustos. Allí se celebraban los juicios. En el complejo que formaba la gran casa con el resto de viviendas del corralón existía un patio interno al cual se podía acceder desde dos entradas diferentes cruzando un arco de piedra (hoy únicamente subsiste uno de ellos). El complejo también disponía de una prisión. En los dinteles de la casa hay cruces grabadas en la piedra.