Ante los problemas de la vida se ponen en marcha distintos mecanismos:
Las personas optimistas interpretan que sus problemas son puntuales, controlables, pasajeros y
fruto de una situación concreta.
Las personas pesimistas utilizan el mecanismo contrario: creen que sus problemas son permanentes, siempre les acompañan, no terminan fácilmente, no son controlables, se escapan de sus manos y les influyen en otras facetas no problemáticas. Lo peor es que esto lo contagian a los demás.
Ante los éxitos
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