UN PAPA CERCANO
Al subir el papa Juan XXIII por primera vez
a la silla gestatoria, el día de su corona-
ción, preguntó a uno de los "poradores".
- ¿Se hundirá esto?- Como bien sabemos, Juan
XXIII tenía sobrepeso.
En la adversidad la persona se salva
por la esperanza.
Era a Rosa y no a su hermana Getrudis,
que siempre salía de casa con ella, a
quien ceñían aquellas ansiosas miradas
que les enderezaba Ramiro. O, por lo
menos así lo creían ambos, Ramiro y
Rosa.
Más no salí totalmente ileso,
la hoja atravesó mi coselete
de cuero y resbaló sobre mis
costillas de modo que pensé
que el hombre me había matado.
Sí, me convencí de que era
hombre muerto.
aNTES DE jESÚS, juan, el mesajero.
Empiezan los ataques a sacerdotes:
¿con qué derecho hablas tú que no
eres nadie? Lo mismo le dirtán a
Jesús.
Es terrible la capacidad del ser
humano de no reconocer a Dios
aunque lo tenga delante de sus
narices. En Betania, junto al
Jordán, empieza la gran batalla:
escuchar la palabra de Dios o
rechazarla. Pero tiene que ser
al revés reconocer A dios y re-
cibir la Palabra como un estu-
pendo regalo.
"Estad siempre alegres, sed cons-
tantes en orar, en toda ocasión
celebrad la Acción de gracias...
no apagueís el Espíritu... El que
os ha llamado es fiel".
Ya lo sabía Isaías: "Me ha enviado
para dar buenas noticias a los que
sufren, para vender los corazones
desgarrados, para proclamar la am-
nístia a los cautivos y a los pri-
sioneros la libertad... desbordo
el gozo con el Señor y me alegro
con mi Dios".
Y el precioso final,, que parece
una parábola, anuncia el estilo
de Jesús."Como la tierra echa sus
brotes, como un jardín hace que
broten las semillas, así el Señor
hará brotar la justicia y los
cantos ante todos los pueblos. ... (ver texto completo)
Deberíamos usar el pasado como
trampolín y no como sofá.
HAROLD MACMILLAN
Cuando vi a Chatherina por primera
vez, ella lucía un vestido de color
carmesí intenso y hojeaba nerviosa-
mente una revista en mi sala de es-
pera. Era evidente que estaba sofo-
cada. Había pasado los veinte minu-
tos anteriores paseándose por el
pasillo, frente a los consultorios
del departamento de Psiquiatría,
tratando de convencerse de que de- ... (ver texto completo)
No te gusta el caldo
toma tres tazas.
"Vale más un testigo de vista
que diez de oido".
Les hablaba, les recitaba sus versos,
que luego ellos podian repetir casi
perfectamente; les hablaba del hombre
y su aventura en el espacio, y contaba
historias del ingeniero Luis Van Der Welt,
que un día u otro tenía que volver.
TOMÁS SALVADOR
El hombre parecio relajarse
un poco al ver que Bruna co-
nocía al forense titular,
era un joven bajo y fofo y
tenía uno de esos rostros en
serie de la cirugia plastica
barata, un modelo escogido
por catálogo, el típico regalo
de graduación de unos padres
de economía modesta.
El charlatan es el hombre más
discreto; habla, habla y no
dicve nada.
pod favod ¿La Paz
cuedda a mi ódnibuz
Manolito.
-Criiiiic-Criiiiic
Criiiiic- Criiiiic
Criiiiic- Criiiiic
Criiiiic- Criiiiic
¡CRACK!
¡Ooooy!... El trompito
Guille!... ¡Mirá el
Trompito!
Si tu hermano no
aprende a valorar
las pequeñas ganan-
cias de las grandes
perdidas, va a su-
frir mucho en este
mundo ¿Eh? ... (ver texto completo)
Esto no parecio preocuparle,
era un hombre alto, delgado
y con el pelo blanco, de unos
sesenta años, tenía ojos azu-
les, de mirada completamente
abstraida. Su piel era suave
y brillante, y se movía como
un hombre de firmes musculos.
RAYMOND CHANDLER
Un mal no viene solo.