- Mafalda ¿Me preztaz tuz lapicez
de colodez?
MAFALDA- ¿Sabés donde están?
- Clado, padafrita pero no alcanzo
¿O pod qué crez que te loz pedí?
- ¡Qué caradura!
¿Y se los vas a prestar?
Mafalda- Que remedio.
"Amigo del alma, pero no te daré
lo que te falta.
Mientras el aristón no pensaba más que
en cosas fúnebres el otro hermano so-
ñaba con circos, trapecios y volatine-
ros, y esperaba que alguna vez la suerte
le proporcionaría el medio de cultivar
sus facultades de gimnasta.
Fray Jordi, que había perdido todas sus
grosuras y mantecas y ya no tenía panza
y paracia más joven, a todos acudia con
su esfuerzo y consuelo y a todos confor-
taba en la fiebre y quebranto. Y decia
a veces: hay buenos que nuestro señor
permite que sean punidos por merecer
más premio.
JUAN ESLAVA GALAN.
La sabiduria no viene tanto
de la inteligencia como del
corazón.
¡Mira vos, de pronto
este viento!
Mafalda- Puuuuucha... ¡Yo creí que
era que el país comenzaba a avanzar.
A las palabras de amor les sienta
bien un poquito de exageración.
Era un jovén de treinta y cinco años,
uno de esos sujetos que llevan eterna-
mente la marca de haber sido educados
en colegios privados que demostrarian
todo aquello de que eran capaces en
los primeros años de la guerra.
La fama vuela sin alas.
Todo hombre sin ganas de trabajar
se erige en jefe para organizar y
vigilar el trabajo de los demás.
ENRIQUE JARDIEL PONCELA
Quien con cojo va, al cabo
del año cojo saldrá.
Muchas ilusiones mas
desilusiones.
La buena planta y gallardía
del toro se denomina trapío.
Alfonso XI instauró en Castilla
la dinastía de los Trastámara.
La palabra "monasterio es sinónimo
de cenobio.