Todavía me encargaron que comunicara a todos
los civiles de la casa que si se volvia a
encontrar un arma prendería fuego al edificio
entero, desde el sótano a la azotea conforme
las leyes de la guerra, pero a la chica, eso
juráron los hombres, la encontrarían y aca-
barían con ella.
ANONIMO
En un rincón había un fajo de ramitas de olivo
de las que habíanm sobrado el domingo de Ramos.
Las hojas estaban muy secas, y parecían de metal.
Ramón J. Sender.
Lita: Landrilla, especialmente la del perro.
Busqué a Benito y no me fue difícil encontrarlo, lo
encontré muy bien trajeado, y más grueso. Ya no fumaba,
tenía novia formal, estudiaba derecho con ahínco con
vistas a unas oposiciones, y parecía olvidado de la
poesía, fuimos a comer los tres, un almuerzo seguido
de una larga sobremesa.
GONZALO TORRENTE BALLESTER.