" ¿Cuánto tiempo llevaba corriendo?. No
era capaz de precisarlo. ¿Y cuánto más
podría resistir? ¿En qué momento caería
fulminada sobre la tierra humeda, bajo los
árboles cargados de sombra? Eso parecía
más fácil de predecir. En cualquier caso,
lo mejor era no pensar. Seguir corriendo
con fuerza, con rabia, con determinación,
como si ya no fuera a parar nunca en la
vida de huir. Correr, si fuera necesario, ... (ver texto completo)
Mafalda.- ¡Pero Guille! ¿Qué haces
con el teléfono?
Guillermo.- ¡Zoy el coddobez!
Mafalda.- ¡El cordobés! ¿Y con qué toro?
Elizabeth estaba poco dispuesta a aprobar a, las hermanas
singley, eran, en efecto, unas señoras muy atentas, bastante
alegres cuando no se las contrariaba y, cuando ellas querían
muy agradables, pero orgullosas y engreídas.
Jane Austen
Era una muchacha de facciones redondeadas
tal vez vulgares en su mezcla de voluptuosidad
e inocencia, pero a esas facciones mejorandolas
se sumaba una impresión de generosidad, de
incesante entusiasmo que a diferencia de otros
entusiasmos, no parecía no forzado ni hipócrita.
Me llegan las cartas
y no sé leer
y, aunque me las trago,
no mancho el papel.
El buzón.
Ave tengo yo por nombre,
llana es mi condición.
El que no acierte mi nombre
es porque no presta atención.
La avellana.
Blancos y larguiluchos
nos fríen en la verbena,
dorados y calentitos,
nos comen el nene y la nena.
Los churros.
Zorra le dicen, ya ves,
aunque siempre del revés,
se lo come el japonés
y plato muy rico es.
¿Que es?
El arroz.
Verde por fuera,
roja por dentro
y con bailarinas en el centro.
La sandía.
Me gusta! tengo un poco de experiencia... he trabajado varios meses en Palestina en una residencia de ancianas. La gratitud que se recibe es conmovedora, la bendición que se oye de las pacientes, no se puede describir. " Bendito sea tu Dios que te dio ese corazón y esas manos, para hacer el bien a ésta pobre pecadora " (la residencia es de señoras palestinas)
Colosal foto donde se ve la Peña de Barrio completa y sus alrededores y sobre todo el color verde tan intenso.
Un saludo afectuoso desde Madrid
Los odios de mortales no deben
ser inmortales.
La persuasión descansa sobre los
labios de un amigo fiel.
Jamas he deseado conquistar las cosas para conservarlas,
ni ser nada que perdure, al contrario, cada vez que he
sido algo, he tenido que desintegrarlo, ser solo el projimo
de uno mismo chico. Sólo hay satisfacción en la esperanza.
YASMINA REZA.
La barba no da saber.