Una casa típica de la Plaza de Cervera, con corredores de madera. Vaya día de invierno.
De una hornera como ésta he comido mucho pan. Y que rico me sabía.
Fotografía en negro con un atardecer precioso.
Frutal que parece florecido.
Mal está la salida hacia la Fuente de Arriba. Menos mal que ahora hay agua corriente en las casas.
Vaya yegua más bien plantá.
Edificio complementario del principal. Intenta imitarle, pero aquí todo es falso, piedras pegadas no de sillería, que se desprenden con las heladas poniendo en riesgo los juegos de los chiquillos.
Una portada muy simple, con evidentes huellas de haber sufrido transformaciones con el paso del tiempo y de los gustos.
Fachada notable del siglo XVIII, con el contraste entre los colores de dos clases de piedra.
Antes estaba en lo alto del altar de la capilla de la derecha.
El cementerio antes de la ampliación y sobre el cual penden órdenes de alejarle de la Villa.
Una tudanca esperando al comprador.
Coches antiguos, escenas ya desaparecidas de animales camino de la feria.
La vieja fuente de esta plaza me gustaba más que la de ahora, tan artificial que da no se qué.
El viejo molino de Valdesgares, ahora en periodo de restauración y búsqueda de nuevos horizontes.