En la parte posterior de la iglesia existió un cementerio anterior al actual, donde se enterraban los muertos y que hoy son ruinas y está en desuso toal, y anteriormente al uso de este cementerio, se dispusieron los enterramientos alrededor de la iglesia, y cuando se urbanizó la calle, aparecieron restos óxeos que fueron recogidos y sepultados en el actual cementerio.
Foto sacada desde la entrada al pueblo ("la varga de la iglesia") bajando de Vega de Bur. A la derecha los prados de Bahillo.
Foto realizada desde la carretera que se dirige a Payo de Ojeda. El fondo es el campo y pueblo de Vega de Bur y al horizonte las "peñas" de Cervera, Cantoral y la Peña Redonda.
Esta foto está realizada desde el camino que conduce hasta el cementerio y que cruza la carreterra que va en dirección a Vega de Bur o Dehesa de Montejo.
Sin Covi, este rincón ya no va a ser el mismo.
La de Colmenares no tiene nada que hacer.
Cuando bajas por la carretera de Cervera, sorprende esta hermosa espadaña que luce sus piedras entre los chopos amarillentos del otoño.
Es la recogida de patatas en una hermosa mañana otoñal.
En esta foto se ve el barrio de abajo con la Peña Amaia de fondo. Estamos aquí en Dehesa de Romanos y allí estuvo un castro romano, del que todavía se pueden ver restos.
No es una buena foto para una pila románica tan bella. Pero, al menos, que sirva de recuerdo mientras se espera que venga otra mejor.
Hermosa panorámica del Valle de lo Ojeda, que tantos tesoros románicos guarda, entre los que destaca la iglesia de Moarves.
Me llega la triste noticia de tu muerte. Covi, te hecharemos de menos. Tu puerta siempre estaba abierta para las personas que queríamos ver la iglesia. Y tú siempre dispuesta, con la sonrisa a flor de piel y un amor inmenso por este bello rincón de Morarves, dejabas tus cosas para abrir la puerta y enseñar la iglesia por dentro. Con sencillez y cariño nos mostrabas los tesoros de esta iglesia románica. Gracias en nombre de todos los que por ahí hemos pasado.
El árbol se inclina para disfrutar de este ríncón único. Cada una de las imagénes que aparece en este apostolado invita a una observación detallada de todos y cada uno de sus detalles. Es arte que espera contemplación.
Aquellos que hiceron estas filigranas, sí que eran artistas. Y nos han dejado su obra para disfruye de todos.
Es un hermoso rincón del que deeríamos estar orgullosos todos los ojedanos. No estaría hacer una parada de vez en cuando para disfrutar de esta maravilla. De día o de noche (está iluminado) será un momento único.