Ya se muele en el molino hasta por internet.
El interior de la iglesia, envuelta en su propia penumbra, no dejar de ser un lugar con encanto que invita a la reflexión y al encuentro consigo mismo. No hace mucho, las iglesias siempre estaban abiertas, para todos, creyentes y no creyentes. Incluso en verano servían para descansar en su silencio y protegerse de los rigores del veranos.
Estrella de luz, estrella de fe, estrella de esperanza, estrella de felicidad.
Cuando llega la primavera, todo es diferente. El verde inunda los campos y los campos se llenan de vida. Basta con escuchar a las diferentes aves que habitan por estos lugares.¡Qué pena no poder escuchar aquí sus trinos!
El conjunto de madera y tierra parece una obra de moderna obra de arte.
Aunque la imagen pueda resultar extraña, nos habla de una forma de construir las casas de hace mucho tiempo, que algún entendido podría explicar. Este combinado de tierra, paja y piedra, no deja de tener su encanto, sobre todo con la luz del atardecer.
Eloina, a ver si te animas y pones en esta web alguna foto antigua que seguro tendrás por algún lugar. Entre todos recuperaremos también recuerdos.
A primera vista se ve el barrio de abajo que afortunadamente continua con algunas casas habitables.
Al fondo el barrio de arriba.
Vista panorámica del barrio de arriba desde el pórtico de la iglesia de Santa Eugenia.
Aunque se caiga mis recuerdos no desaparecerán, en la ermita de San Roque recé de niña muchos rosarios al lado de mi madre.
San Roque desde donde estés(lo robaron con Santa Eugenia y el Salvador)líbranos de la peste y de todo mal.
Entrada a la iglesia de Santa Eugenia.
Maravilloso pórtico de la iglesia de Santa Eugenia del barrio de abajo.
Entrada al barrio de arriba desde el barrio de abajo.
Siento gran nostalgia al ver esta fotografía, es la última escuela a la que fuí.
Son dos escuelas , una era para niños y otra para niñas, al final fué mixta y hace muchos años que están cerradas.
Puerta de entrada a la iglesia de San Martin.