Todo ello resultará fácil si los padres ejercen su
autoridad irrenunciable como un verdadero y propio
"ministerio", esto es, como un servicio ordenado al
bien humano y cristiano de los hijos, y ordenado
en particular a hacerles adquirir una libertad
verdaderamente responsable, y también si los padres
mantienen viva la conciencia del "don" que
continuamente reciben de los hijos.
Juan Pablo II.
Mediante el amor, el respeto, la obediencia a los
padres, los hijos aportan su específica e
insustituible contribución a la edificación de
una familia auténticamente humana y cristiana.
Para construir una comunión como esta, existe
un elemento fundamental: el intercambio educativo
entre padres e hijos, en que cada uno da y recibe
Todos los miembros de la familia, cada uno según
su propio don, tienen la gracia y la responsabilidad
de construir, día a día, la comunión de las personas,
haciendo de la familia "una escuela de humanidad más
completa y más rica"; es lo que sucede con el cuidado
y el amor a los pequeños, los enfermos y los ancianos;
con el servicio recíproco de todos los días, compartiendo
los bienes, alegrías y sufrimientos...
El libro es una voz viviente. Es una inteligencia
que nos habla y que escuchamos.
SAMUEL SMILES.
recordar alos de traspeña que habeis hecho una fiesta maravillosa y veo que mejora cada año, seguid así un abrazo.
Los dos eran hombres frágiles, llenos de
defectos, pero también de amor incondicional
a Jesús. Los dos sintieron que Jesús les
encargaba una misión y dijerón que sí hasta
la muerte. Emociona y admira su vida, recorriendo
el mundo entero toda su vida, Pablo con Bernabé y
Marcos, Pedro con su mujer, como apóstoles
itinerantes entregados a vida y muerte a anunciar
la buena noticia.
De ellos nació la fe de muchas iglesias, y de ... (ver texto completo)
Emocionantes las palabras de despedida a Timoteo.
"Y estoy a punto de ser sacrificado y mi partida
es inminente: he combatido bien mi combate... el
Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar el
Evangelio. Los dos fueron llamados por Jesús, y los
dos aceptaron el llamamiento.
Pedro y Pablo, dos columnas de la primera Iglesia, que coinciden
en algo profundo: sufren por el Evangelio y mueren por el Evangelio.
Los dos moriran casi al mismo tiempo, probablemente en Roma.
Se trata de tener el espíritu de Jesús, pensar
como él, tener sus valores, vivir a su estilo.
Lo demás es lo que Pablo llama "la carne" (y
Juan le llamará "el mundo"), lo contrario de
Jesús. ES nuestra tarea: día a día, momento a momento
conocer mejor a Jesús hasta vivir con su
mismo Espíritu.
Lo mismo decía el, profeta Zacarías. Todo el mundo
pensaba en un Mesías guerrero, que haría a Israel
vencer a todos sus enemigos. Pero el esperado Mesías
sería modesto, su cabalgadura sería un burro, y para
nada contaría con carros de guerra, ni arcos ni flechas
sembraría la paz...
También Pablo ha entendido muy bién de qué se trata.
Como siempre, Jesús es sorprendente, entendiendo
las cosas al revés de lo que nosotros pensamos
Nosotros creemos que entienden a Dios los sabios
los teólogos, Jesús dice que le entiende la gente
sencilla. Pero lo grande es que da gracias a DIos
porque no le entienden los sabios y los teólogos.
Es nuestro desafío, pensar como Jesús, y cuanto más
sencillamente nos acerquemos a él, más le entenderemos.
El Angkor Wat es un ejemplo de la mejor
arquitectura que ha producido el ser
humano. Por eso está considerado como la
mayor estructura religiosa jamás construida,
y la UNESCO lo declaró Patrimonio de la
Humanidad.
Con el declive del imperio jemer en el siglo XV,
este complejo fue acompañado a su suerte, hasta que
en 1860 el explorador francés Henri Mouhot lo visitó
y popularizó en sus notas de viaje, redescubriéndolo
para el mundo occidental.
Desde Angkor, los reyes jemeres gobernaron
un vasto imperio que se extendió desde
Vietnam hasta China, pasando por el golfo de
Bengala.