Se sentaba conmigo en nathal junto
al muro del patio y calculaba, con
el sol poniente, cuántas veces había
estado en París, cuantas en Londres y
en Roma, cuántos miles de botellas de
champaña se había bebido, cuántas
mujeres había seducido y cuantos libros
había podido leer.
THOMAS BERNHARD
Ninguna cosa siente más
el presuntuoso, que ser
notado de poco avispado.
- ¡Hay una epidemia de no zé
qué! ¡Me voy a enfermad!
¡Ezta todo el mundo en
cama!.
- ¡Pero si no sabe leer!
¿Qué diablos habrá
visto en los diarios?
-Las fotos de las ´
últimas peliculas.