Están en el
Museo Histórico-Etnográfico de Rodolfo Puebla, un
rincón privado verdaderamente fascinante y único situado justo al lado de la
Iglesia de
San Pedro en
Frómista. La
bicicleta que están fotografiando forma parte de una impresionante colección de más de 2600 herramientas, utensilios y aparatos originales que el propio Rodolfo ha ido recopilando, restaurando y clasificando minuciosamente durante décadas para salvar del olvido la memoria de la vida rural en la Tierra de
Campos. Esta bicicleta recrea de forma fidedigna el antiguo oficio del lechero ambulante de mediados del siglo XX. En aquella época, los lecheros cargaban estas cántaras metálicas (llenadas en las
cuadras o establos locales) para repartir el producto fresco directamente
casa por casa. Al no existir refrigeración generalizada, el transporte diario y a pedales era vital para que la leche no se estropeara.