Las medidas templadas son hartamente
nocivas cuando el mal es violento.
(William Shakespeare)
"Tu casa puede sustituir al mundo;
el mundo jamás sutituirá a tu casa."
(Proverbio alemán)
Somos muchos los que llevamos
viajando durante mucho tiempo
a ninguna parte. No hay conciencia
del cansancio físico y mental que
eso supone... por ello es tan
importante un destino al que
las personas llegan.
¿Qué hay del nuestro ¿
¿Dónde está el descanso y
esa seguridad necesarios?
Tener un sitio donde volver,
donde alguien pueda estar
esperándonos, donde poder
sentarnos cómodamente; un
lugar en el que tengamos una
mesa para comer, una ducha
que utilizar, una cama para
dormir... en definitiva, un
hogar al que llegar, y en el
que poder estar. ¿Acaso es esto ... (ver texto completo)
Como queremos ser uno más,
queremos que se nos escuche;
tener una casa no se trata
de un privilegio, es un derecho
a todas luces. Tener acceso a ella
no debería ser algo que nos tu-
viésemos que ganar, sino algo que
esta sociedad no se puede permitir.
La sociedad nos convierte en
"no seres humanos". Se comportan
así porque no comprenden; huyen,
tienden a abandonarte. Algunos
te llegan incluso a decir " te
lo has ganado a pulso". No han
de tener ese egoísmo esa autodefensa
de su alrededor, ese miedo... somos
personas; un día tuvimos nuestra casa,
nuestro trabajo, nuestra familia... ... (ver texto completo)
Volver a la familia es difícil cuando
estás en situación de calle, sientes
la pérdida de su amor, que nada te sostiene,
que no tienes eso que llaman "red social"
que te apoye y no te deje caer.
Cuando llegas a la calle el
aspecto psicológico hace que
estés al límite, no tienes
comida, no descansas, sientes
miedo a robos o agresiones...
tardas en darte cuenta de que
has tocado fondo, que vives en
una fragilidad constante.
Cuando llegas a la calle y ves
a otrs personas con sus hijos
y su familia, tiendes a comparar
con lo que tenías antes, siendo
inevitable el sentimiento de
pérdidas y desprotección.
Cuando llegas a la calle caminas
mucho, terminas con los pies des-
trozados; no puedes realizarte
curas o tener la higiene que que-
rrías, llegando a ser tu única
preocupación no caer enfermo.
Cuando llegas a la calle es
porque no tienes un apoyo;
porque los que tenías no te
readmiten. Sientes ansiedad,
frustración, la autoestima
baja, y ante todo, soledad;
mucha soledad.
Todo mi mundo y mi vida se
vinieron abajo cuando me vi
fuera de mi casa, en la calle.
Es en ese momento cuando eres
consciente y te das cuenta de
lo que pierdes y lo que significa
tener una casa, un hogar.
Luego la vida se complicó, empezaron
a aparecer los problemas, todos
encadenados, algunos por responsabilidad
mía y otros iban surgiendo por el
contesto en el que me hallaba y las
relaciones que iba consolidando con
personas que no me convenían. En
muy poco tiempò me encontré solo,
sin recursos en los que poder
apoyarme, ayudarme y que me
acompañesen. ... (ver texto completo)
Yo tenía una casa... y fui feliz
mientras viví en ella. Mi casa
fue siempre mi lugar de referencia,
donde me sentía seguro,
acompañado y podía ser yo mismo,
allí me sentía persona y formaba
parte de la sociedad.
Estoy en pecado mortal,
y así me cogera la muerte.
Daban miedo los ojos de Fray
Jerónimo, sus palabras las
tengo clavadas en el corazón,
como tiene las espadas la virgen
Santísima de los dolores.