Una casa sin libreria es una casa
sin dignidad.
Nadie sabe de lo que es capaz
hasta que lo intenta.
Publio Siro.
No hay mejor loteria que le trabajo
y la economía.
Septiembre muy mojado, mucho
mosto, pero aguado.
Cuando des limosna haz que tu mano izquierda
no perciba lo que hace la derecha.
Jesucristo.
A mas de uno que dice que la vida es breve
le parce el día demasiado largo.
Cuando al pastor se le muere la oveja,
paga con la pelleja.
Lo que en agosto madura, en septiembre
se asegura.
Para hacer tortilla hay que romper huevos.
Dicho popular.
La virtud que se adorna y alaba ya
tiene un defecto.
Seneca
¡Qué bueno es no hacer nada y luego descansar!
La Presentacion del Señor.
Hoy se nos ofrecen unas lecturas un tanto
desconcertantes, pero muy ricas. La clave
está en el contraste de las dos primeras
con la tercera.
En la primera se habla de un enviado de
Dios que es como fuego ardiente, como lejía
de lavandero... No es extraño que los judíos
del tiempo de Jesús no reconocieran en él
al Mesías anunciado.
La segunda se aproxima algo más a Jesús. Habla
incluso de parecerse en todo a sus hermanos, pero
no llega a entender del todo a Jesús. No se trata
de parecerse sino de ser realmente uno de ellos,
y no se trata de redimir pagando al Padre un pre-
cio de sangre, porque el Padre no cobra ningún
precio por ser Padre.
En la tercera lectura la que nos acerca más, Jesús
es un niño normal y solo dos viejos lo reconocen y
saben anunciar su destino: no el éxito ni la venganza
de Dios, sino una bandera discutida, que no anuncia
victorias guerreras de Israel sino la liberación del
pecado para todo el pueblo. Realmente dlo de Jesús se
parece poco a lo anterior, es una novedad, una
buenísima novedad. ... (ver texto completo)
Si marzo mo marcea, abril ventisquea.
Quien quiera hartarse de trabajar
que siembre un melonar.
RICARD FERNANDO, SJ.
Un 17 de octubre de 1996, Richard Fernando evitó
una tragedia al intentar detener a un alumno que
pretendía estallar una granada en un aula de la
escuela del Servicio Jesuita para los Refugiados,
cerca de Phnom Penh, en Camboya. Su esfuerzo le
costó la vida, pero salvó la de muchos más. Sólo
tenía 26 años. Había entrado en la Compañía en
1990, y en 1995, después de haber terminado el
noviciado y los estudio universitarios, fue en- ... (ver texto completo)