Los ojos verdes
1. Resumen:
En una cacería Fernando de Argensola dispara a un ciervo y este malherido se adentra en una zona del bosque donde ni los cazadores ni los perros accedían puesto que era la zona de la fuente de los Álamos y allí se decía que quien se atreviese a entrar pagaría su osadías enfrentándose a un espíritu maligno que habitaba en la zona. De todos modos Fernando entró y consiguió coger su pieza, pero desde entonces su comportamiento cambió. Tenía aspecto pálido, se había vuelto introvertido iba a cazar solo, pero nunca traía ninguna pieza. Su montero Iñigo estaba preocupado por su amigo y este le contó que aquel día en la fuente había visto una joven bellísima con unos ojos verdes hechizadores y, que aunque sabía que se trataba del espíritu necesitaba volver a verla. Vuelve a la fuente, y allí intenta averiguar quién es la joven hablando con ella; él le confiesa su amor, y entonces la dama le habla y le dice que le quiere, lo abraza y lo lleva con ella al fondo del lago.
G. A. Becquer.
1. Resumen:
En una cacería Fernando de Argensola dispara a un ciervo y este malherido se adentra en una zona del bosque donde ni los cazadores ni los perros accedían puesto que era la zona de la fuente de los Álamos y allí se decía que quien se atreviese a entrar pagaría su osadías enfrentándose a un espíritu maligno que habitaba en la zona. De todos modos Fernando entró y consiguió coger su pieza, pero desde entonces su comportamiento cambió. Tenía aspecto pálido, se había vuelto introvertido iba a cazar solo, pero nunca traía ninguna pieza. Su montero Iñigo estaba preocupado por su amigo y este le contó que aquel día en la fuente había visto una joven bellísima con unos ojos verdes hechizadores y, que aunque sabía que se trataba del espíritu necesitaba volver a verla. Vuelve a la fuente, y allí intenta averiguar quién es la joven hablando con ella; él le confiesa su amor, y entonces la dama le habla y le dice que le quiere, lo abraza y lo lleva con ella al fondo del lago.
G. A. Becquer.
Terribles leyendas, son casos muy seductores, pero acaban asi, por llo general ¿seran ciertos? si Becquer lo ha escrito, su razon tendria, ¡tal genio! muy bonito ARIES, SE AGRADECE.